¿Qué es el Desarrollo Personal?

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El desarrollo personal es un sistema estructurado que ayuda a las personas a acceder a sus propias habilidades y recursos, mejorando así sus capacidades y habilidades para afrontar con éxito los diferentes ámbitos de la vida. La necesidad de aprender y mejorar es innata en el ser humano, de manera que cada progreso o mejora individual, además de optimizar el entorno, facilita el camino hacia el éxito pleno particular.

Es cierto que la propia experiencia de la vida aporta crecimiento. Y es cierto también, que todos atravesamos alguna vez momentos difíciles y retos, de mayor o menor envergadura, que nos sirven de aprendizaje. Por tanto, esto ya supone un sistema natural de desarrollo aunque ciertamente lento y a veces desorganizado. Y es precisamente esa desorganización la que puede desembocar en momentos o épocas de estancamiento y desorientación. Porque cuando las cosas se complican es cuando precisamente se echa en falta un buen plan de desarrollo personal. Primero para ser conscientes de dirigir nuestros propios pasos y segundo para que esos pasos sean correctos y en el orden debido.

Pero no solo es cuestión de planificación y orientación, el desarrollo personal se nutre también de herramientas en forma de habilidades psicológicas encaminadas a equilibrar y potenciar el pensamiento, las actitudes y el comportamiento. Estas habilidades resultan imprescindibles para afrontar con éxito los retos y las situaciones de especial dificultad. En resumen, se trata de un amplio proceso que además de cubrir las necesidades funcionales de la persona, resulta especialmente útil como guía de orientación personal y profesional.

Aunque un plan de desarrollo personal tiene que ser, lógicamente, personalizado y adaptado especialmente a cada persona, el proceso general pasa por cuatro fases en todos los casos:

1ª Informando y haciendo consciente a la persona de la necesidad de tener un plan de desarrollo organizado y estructurado. Instruyendo sobre la importancia de contar con objetivos y metas en la vida, sabiendo que esto conduce a la consecución de logros sin los cuales difícilmente se puede ser feliz.

2ª Creando la disposición mental adecuada. Si una persona no cree que puede mejorar, no mejorará, y estará limitándose a sí misma. Por tanto, es obvio, pero debe tener plena confianza en su propio crecimiento.

3ª Ayudándole a descubrir, orientar y en definitiva establecer sus valores o prioridades. De manera que sirvan de base para la construcción de sus futuros proyectos.

4ª Facilitando el acceso a las herramientas propias del desarrollo que son necesarias para, primero construir las bases o cimientos, y después afrontar con seguridad los retos y las dificultades que surjan. Así, conviene aprender y aplicar todo lo relativo a la autoconfianza, la educación y gestión emocional, la motivación, la empatía, las habilidades sociales, la flexibilidad y perspectivas del pensamiento, el autoconocimiento, etc.

Podemos fácilmente deducir que el desarrollo personal es válido y tiene grandes ventajas sobre cualquier ámbito o actividad. Cuando mejoras personalmente, mejora tu pensamiento, tu actitud, tu comportamiento y, por tanto, cualquier cosa que hagas. Existen casos de profesionales, artistas o deportistas que entrenan muy duro y por más prácticas que realizan su progreso es mínimo o nulo. Fallan otras habilidades y no son precisamente físicas o técnicas.

Cuando se dominan las diferentes fases, técnicas y herramientas del desarrollo personal, el crecimiento es continuo. Cada día mejoran las actitudes, el comportamiento y el acceso a los recursos necesarios (capacidades, habilidades, conocimientos). Pudiendo asegurar que los diferentes niveles de éxito y logros que las personas alcanzan tienen relación directa con la correcta aplicación de estos procesos.

¿Tienes un plan de desarrollo personal?  ¿Sabes acceder a tus recursos? ¿Dispones de las herramientas y la orientación adecuadas?


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