Estableciendo criterios para el éxito

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Los criterios son normas, condiciones o reglas que sirven para dar sentido a nuestras decisiones y forma de actuar. Son como una guía de procedimiento, que fijamos y establecemos según nuestros intereses. De forma, que establecen las bases para el buen desarrollo y éxito de la actividad.

No conocemos, de antemano, todas las posibilidades que puedan surgir, por eso necesitaremos tener unos criterios que nos sirvan de guía. Y la mejor forma para establecerlos es anticiparnos a los acontecimientos, utilizando supuestos y simulaciones. La clave está en tener siempre como referencia, lo que queremos (metas y objetivos).

Criterios generales para situaciones generales.- Donde tendremos que actuar y tomar decisiones sobre asuntos tan amplios que afectarán al conjunto de nuestra actividad. Por ejemplo, si nos dedicamos a inversiones inmobiliarias, un aspecto general podría ser nuestra imagen corporativa (marca, nombre y diseño comercial, logotipo, lema o eslogan, etc.) Para establecer la imagen necesitamos basarnos en unos criterios generales, que en este caso podrían ser:

 ¿Qué queremos?

1º criterio.- Crear un negocio de inversiones inmobiliarias.

 ¿Cuál será la actividad principal?

2º criterio.- Adquirir propiedades para revalorizarlas y después venderlas.

¿Sobre qué idea base de negocio trabajaremos?

3º criterio.- La idea fundamental parte de limitar a la baja el coste de adquisición de las propiedades, independientemente de su aspecto o deterioro.

¿Con qué tipo de propiedades negociaremos?

4º criterio.- Exclusivamente grandes viviendas de nivel medio-alto.

 ¿Cuál será nuestra línea diferencial de negocio?

5º criterio.- Estará enfocado a personas concretas con nivel social-económico alto y con pretensiones de exclusividad en cuanto a zona y referencia.

Podemos establecer algún criterio más, pero estos ya nos sirven para crear la imagen corporativa sin margen de error. En este caso, basado en viviendas de alto standing para personas de altos vuelos (Puede ser el eslogan) El nombre comercial y logotipo también tienen que identificarse con esa línea.

Criterios específicos para situaciones concretas.- Aquí los asuntos afectan a detalles específicos de la actividad. Conviene destacar que estos criterios se tienen que basar en algunos de los generales. Siguiendo con el ejemplo anterior de las inversiones inmobiliarias, un aspecto concreto podría ser establecer el precio de venta de una propiedad determinada.

 ¿En qué criterios generales nos basaremos? Puede ser uno o más.

1º criterio.- Recurriremos al 3º criterio general, sobre la idea base de negocio que parte de un precio de adquisición bajo.

¿Idea para establecer el precio de venta final?

2º criterio.- La idea será ofrecer precios competitivos, que agilicen su venta. Para ello se calculará siempre con un margen de beneficios partiendo del precio de adquisición.

¿El margen de beneficio que usaremos será lineal, porcentual, fijo?

3º criterio.- Calcularemos un incremento porcentual (X%) sobre la suma del coste de adquisición más el de reparaciones y puesta a punto.

Estos sencillos ejemplos, sirven para apreciar la importancia y repercusión que los criterios tienen en la evolución y éxito de cualquier actividad. Por último reseñar que el cambio frecuente de criterios reduce la estabilidad y es negativo para nuestros intereses. De ahí la importancia de fijarlos bien al principio.


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