Conócete a ti mismo

Estas eran las palabras inscritas en la puerta del templo de Apolo en Delfos, lugar de culto en la antigua Grecia. Se trata de observar nuestro propio pensamiento y comportamiento. Y es que, antes de preparar el “viaje hacia el éxito”, conviene tener las ideas y los deseos bien definidos. No solo es saber quienes somos, sino también cómo somos y por qué somos. De esta forma, tendremos la seguridad de caminar y actuar en el sentido correcto.

Muchos de vosotros diréis: «Yo ya sé como soy, todos sabemos como somos». Pero no creas que es tan simple… Estamos acostumbrados a evaluar a los demás, a clasificarlos y compararlos, pero raramente nos paramos a pensar en nosotros mismos. Actuamos de forma automática la mayor parte del tiempo y eso nos impide ser conscientes del origen de nuestras intenciones y comportamiento. Vamos a intentar profundizar un poquito para averiguar y establecer nuestra línea de vida ideal.

¿Conoces bien tus creencias y valores?

Intenta descubrir lo que piensas sobre la amistad, la familia, el trabajo o servicio a los demás, la educación, la sociedad ideal, etc. Intenta averiguar la procedencia de estas ideas o creencias, piensa si han nacido de ti o son influencias de las personas de tu entorno. Anótalas por orden de importancia para ti, porque tu línea de vida estará marcada por esa escala de valores.

¿Cómo te ves y cómo te gustaría verte respecto a los demás?

Partiendo del punto anterior, piensa en tus capacidades, en tus conocimientos y en tus rasgos personales. Visualízate con personas de tu entorno, más o menos cercanas a ti, y piensa si crees estar bien situado/a. Analiza, también, si crees estar por debajo de tus posibilidades o no. Si lo que tienes y lo que haces es lo que te gusta realmente.

¿Cuáles son tus limitaciones?

Es muy importante que seas consciente de tus limitaciones. No las evidentes, es decir,  si quisieras ser atleta de élite y no tienes facultades físicas para ello, es evidente que esto es una limitación. Pero no me refiero a esa clase de limitaciones, sino a las que tú has creado en base a prejuicios, miedos, etc. Por ejemplo, cuando tu diálogo interior dice «Yo no valgo para estudiar». «Soy incapaz de emprender un negocio. Me gustaría, pero no se vender ni relacionarme con éxito…» Son pensamientos sin fundamento ni base cierta, que limitan tu crecimiento. Conviene que anotes este tipo de limitaciones, pues te impiden avanzar y llevar a cabo tus proyectos.

¿Necesitas cambiar algunas cosas de tu vida?

Llegados a este punto, ya tienes más o menos claro lo que tienes, lo que eres y cómo eres. Tienes más puntos de vista para saber si estás conforme o si prefieres algo diferente y por qué. En cuyo caso, evidentemente tendrías que hacer algunos cambios para que tu vida se ajuste y sea consecuente con los deseos y los valores.

Ahora sabes más sobre ti y eres más consciente de lo que quieres y cómo lo quieres. ¡Esto si es un buen comienzo!


La primera y la mejor de las victorias es la conquista de uno mismo. (Platón)

 

Artículos relacionados:

 

Si encuentras útil el artículo y el blog, puedes contribuir

a su mantenimiento aquí. ¡Muchas gracias!