Actitudes para el éxito

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business-time-3-998274-mLas actitudes influyen de manera decisiva en todas las cosas que hacemos en la vida, pero sobre todo en cómo las hacemos. La actitud es la disposición mental que regula, motiva y guía el comportamiento de forma general, por eso, su repercusión sobre el éxito es muy importante.

Normalmente, el origen de una actitud viene determinado por los conocimientos o experiencias vividas, además del estado de ánimo. Si entro en un ambiente donde anteriormente he tenido experiencias desagradables, lo normal sería mostrar una actitud hostil o temerosa, pero el hecho de que ese día tenga un estado de ánimo alegre y positivo suavizará dicha hostilidad o temor, haciendo que mi disposición mental sea menos negativa. En cambio, si entro en un lugar donde he vivido experiencias agradables y positivas, pero mi estado de ánimo actual es malo, la disposición mental que tendré será menos positiva también. Es decir, nuestros conocimientos (lo que hemos aprendido o experimentado) influyen sobre nuestra actitud dependiendo, en mayor o menor grado, del estado de ánimo actual que tengamos. Por ello, en Éxito Pleno trabajamos especialmente sobre el control y gestión del estado de ánimo cuando pretendemos establecer la automatización de actitudes positivas hacia el éxito.

Conviene aclarar, aunque sea algo obvio, que las actitudes solo influyen de forma decisiva sobre los éxitos, después de que antes se hayan hecho las cosas de una forma correcta. Si abres una tienda de juguetes en un pequeño pueblo, donde casi no hay niños, por muy buenas que sean tus actitudes comerciales, será imposible que consigas el éxito. Si cantas muy bien, pero solo lo haces en la ducha porque te da pánico cantar en público, tus actitudes servirán de poco. Si inviertes tus recursos (tiempo, dinero…) de forma equivocada, donde o cuando no conviene hacerlo, tu actitud perseverante solo servirá para perder aún más. Queda claro, por tanto, que las actitudes marcan la diferencia en beneficio del éxito solo después de hacer las cosas como hay que hacerlas, con los conocimientos y el sentido común adecuados.

Actitudes a evitar:

–        Hostiles (genera enfado, odio, ira)

–        Pesimistas (genera tristeza, depresión, desgana, angustia, desmotivación)

–        Temerosas (genera miedo, preocupación)

Actitudes a fomentar:

–        Optimistas (genera alegría, motivación, simpatía, ganas de aprender, conocer, experimentar)

–        Valientes (no temerario) basándose en la autoconfianza (creer en sí mismo)

–        Perseverantes (constante e insistente) Sin rendirse ni desistir de los objetivos

Dado que en la práctica resulta imposible evitar las actitudes negativas de forma permanente, lo ideal es procurar que la balanza diaria sea favorable a las positivas. Con las prácticas adecuadas en poco tiempo las malas actitudes dejarán de ser una tendencia y un problema.

Fernando Barba Izquierdo


¡La actitud marca la diferencia hacia el éxito!

El mayor descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede cambiar su vida cambiando su actitud mental ~William James


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